Imprimir

Negroni

Un italiano conde-nado al éxito

GRAN FAVORITO ENTRE AFICIONADOS, CONOCEDORES Y BARTENDERS DE TODO EL MUNDO. UNO DE LOS DRINKS INDISPENSABLES EN TODOS LOS TIEMPOS, CLÁSICO INMORTAL. TE INVITAMOS A DESCUBRIR LOS ORÍGENES Y EL MUNDO SECRETO DEL CÓCTEL QUE SUPO COMBINAR LA SOFISTICACIÓN EUROPEA CON LA POTENCIA Y EFICACIA DEL AMERICAN COCKTAIL. ELEGANTE, SEDUCTOR, UN DANDY LLENO DE EXTRAORDINARIOS MATICES… DAMAS Y CABALLEROS, CON USTEDES: EL NEGRONI !

por Daniel Estremadoyro (PUBLICADO EN BAR AND DRINKS N°35 – INVIERNO 2009)

cocteleria-Historia-Negroni

No hay duda que la relación de los italianos con las bebidas alcohólicas está enraizada en su historia más profunda. Han sido reconocidos productores de vino desde épocas romanas, y fueron ellos quienes difundieron la vid por toda la cuenca mediterránea. Durante la Edad Media, sus alquimistas fueron pioneros en la producción de alcohol destilado, y a sus monasterios les debemos las que quizás hayan sido las primeras fórmulas para elaborar licores medicinales.
De ahí en adelante, Italia ha sido pródiga en inventiva alcohólica: amari (amaros), bitters, licores, vermouth, grappas, etc. Solo una mirada rápida a los elixires que Italia le ha regalado al mundo, tendría más extensión que la que éste o cualquier artículo pueden llegar a tener. Y no son pocas las bebidas itálicas que han jugado un papel fundamental en el desarrollo de la coctelería moderna.

Resulta extraño entonces, escuchar a ilustres viajeros norteamericanos (reconocidos tomadores muchos de ellos), regresar desde siempre de “La Bota” con el mismo amargo comentario bajo el brazo: “¡No pude tomar un solo cóctel decente!”.
Y es que mientras italianos y norteamericanos comparten un amor ancestral por los placeres espirituosos, el enfoque nacional ha sido radicalmente distinto en cada caso. Mientras los americanos desarrollaron su afición por la coctelería a partir del cóctel en sí mismo, enfocándose en sus características y potencia; para los italianos el alcohol ha sido siempre un pretexto para el disfrute de otros placeres cotidianos: compartir con los amigos, disfrutar de un momento. El cóctel por el cóctel en sí, no ha sido nunca lo suyo.
No sorprende entonces que 2 de los 3 cócteles italianos más famosos de todos los tiempos respondan a esa filosofía relajada. Quien pretenda disfrutar de un Bellini o un Americano, sabe que ha llegado la hora de olvidarse del bullicio y el apuro cotidianos.
El misterio del Negroni empieza justo ahí… Indescriptiblemente placentero, inconfundiblemente italiano, rebosante de sofisticación y elegancia europea; el Negroni como concepto es, sin embargo, indiscutidamente yanqui. Al punto que su ADN responde a las especificaciones del cocktail original, y posee todas las características de un clásico americano: sabroso y lleno de matices, pero de potentes efectos, veloz e infinitamente adaptable.

La leyenda del conde
A lo largo de los años he escuchado muchas historias de cócteles, entre ellas la de un supuesto conde que pidió que le pusieran Gin en lugar de soda a su Americano. Se supone que así nació el Negroni. Yo era de los que apostaban por la falsedad de esta versión… Y de todas las leyendas imposibles de la coctelería, resulto que esta era cierta.
Luca Picchi, jefe de barra del Caffe Rivoire de Florencia, ha dedicado buenos años de su vida a perseguir la memoria y andanzas del conde Camillo Negroni. En su libro “Sulle Tracce del Conte: La Vera Storia del cocktail Negroni”, no solo confirma la existencia histórica del personaje, sino que nos da la clave de esta paradoja alcohólica.

Camillo Negroni provenía de una noble y antigua familia italiana, pero mientras había heredado la distinción que le conferían sus títulos y antepasados, su figura estaba a años luz de la tradicional imagen del aristócrata al lado de una chimenea, con una copa de brandy en las manos. Las botas de Don Camillo ciertamente habían sido hechas para caminar y sus andanzas son dignas de un aventurero de novela. Negroni, hombre de acción, recorrió el mundo y nunca le esquivó a nada que le saliera al paso; sobre todo durante su estadía en los EE.UU. donde se ganó la vida como vaquero en los rodeos del Far West…Visto desde ese punto de vista, que haya pedido Gin en lugar de soda tiene mucho sentido.

Para los años ´20, Negroni estaba de vuelta en su amada Italia. Eran tiempos en que la Coctelería Americana causaba furor en toda Europa, y en Florencia el Bar Casoni era el epicentro de las últimas tendencias. Allí, el “capo barista” Fosco Scarselli era el encargado de administrar los brebajes de moda para la flor y nata de la sociedad florentina… ¿El trago que “la rompía”?: el Americano.

Sabemos a ciencia cierta que el conde Negroni traspasó las puertas del Casoni en busca de un trago, y que salió de allí con un clásico de todos los tiempos impreso en su escudo familiar. Pero por limitaciones temporales no podemos ingresar junto con el conde… Podemos, no obstante, intentar imaginar lo que sucedió.

Como en la misma fórmula del Negroni, tenemos 3 ingredientes básicos:
Por un lado Scarselli, barman de los buenos. Formado en los clásicos, pero que sabe que lo más importante es complacer los gustos de su clientela.
Por el otro a Don Camillo, cuyas finas ropas esconden la fibra de un “duro”, al más puro estilo John Wayne. Un tipo que bien podía interpretar el ofrecimiento de un coctelito debilucho como una invitación a la violencia física.
Y en el medio, al Americano. Una combinación simpaticona de vermouth y Campari, suavizado (más aun!) con un tímido chorrito de soda, y perfumado con una endeble cascarita de limón. Un trago excelente para una plácida conversación en la terraza, pero no para aplacar el fuego de un corazón intrépido como el del conde.

Nadie sabe a ciencia cierta si fue Scarselli quien sugirió, o si fue el conde quien demandó el cambio de soda por Gin, pero el hecho es que a partir de ese momento el Negroni atravesaría las puertas del Casoni, dispuesto a emular las aventuras de su padre y llevar su apellido con orgullo por todo el mundo.

IL NEGRONI, UN VERO CLASSICO
Según I.B.A. (la asociación internacional de bartenders), la fórmula homologada del Negroni consiste en partes iguales de gin, vermouth rosso y Campari, servidas directamente en un vaso bajo (old fashioned) con cubos de hielo, y al que se le agrega una rodaja de naranja.
¿Bastante simple, no? Pero esa fría y escueta descripción nos deja lejos, muy lejos, de la verdadera magia del Negroni. Es que el Negroni sigue siendo paradójico aun más allá de su origen y concepción.
Es uno de los cócteles más fáciles de preparar y sin embargo, no existe profesional de la barra que escatime cuidados en su preparación.
Se describe como un cóctel sólido y austero, pero su apariencia es delicadamente opulenta. La simple enumeración de sus ingredientes insinúa una experiencia agresiva para los sentidos… Pero esos mismos sentidos se rinden extasiados ante la deliciosa complejidad y suavidad del Negroni, al 1er sorbo.
Es que el Negroni expresa a la perfección la máxima del cóctel: el todo debe ser más que la suma de las partes. Sinergia amigos… más allá del gin, del vermouth o el Campari, más allá del alcohol, está el Negroni, the one and only.

Es por eso que no importa si nunca te gustó el Gin, si no te atrae el vermouth o si la pasión roja del Campari te parece muy intensa… En la fórmula del Negroni estas 3 bebidas de personalidades extremas, encuentran el espacio ideal para expresarse en una especie de ballet colectivo que encandila a los sentidos, y obtiene lo mejor de cada una. Es como una obra en 3 actos, todos juegan su rol en todo momento, pero en cada acto uno de ellos es protagonista.
Primero es el turno del Gin, cuyas delicadas notas cítricas bailan con los delicados aromas de la rodaja de naranja. Plenamente en boca es todo vermouth, especiada dulzura en su máxima expresión, acompañado de las notas botánicas de sus 2 compañeros y el grand finale está siempre a cargo de esa maravilla italiana que es el Campari, sutilmente amargo pero decididamente cítrico y fresco.
Disfrutar el 1er sorbo de un Negroni y estar listo para un segundo lleva exactamente el tiempo que le toma a tus sentidos enviar la información al centro del placer del cerebro… Milisegundos.

No obstante, el mejor atributo del Negroni está aun esperando que lo descubras. Efectivamente, el Negroni está tan seguro de sí mismo que admite mil variaciones sin resignar su espíritu. Los norteamericanos suelen servirlo en copa cóctel, los alemanes tienen su Berlioni, y hasta los mismos italianos hacen las más increíbles versiones, como sustituir el Gin por su espumante prosecco para darle vida al “Negroni Sbagliatto”, traducido literal y jocosamente como “Negroni Arruinado”…
Y por supuesto estoy yo, que deliro por mis Negronis de ginebra Bols con un twist de naranja.

Hay tantos Negronis como bebedores de Negroni hay en el mundo, el bartender lo sabe y está esperando que definas cuál será tu Negroni… ¿Estás listo?

Copyright © 2018 Bar and Drinks. Todos los derechos reservados.
Diseño web: Buccafusca