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Eugenio Gallo

SE FUE EL CABALLERO DE LAS BARRAS

DE PURA CEPA. DE NOBLEZA INCONFUNDIBLE, ESTILO ÚNICO Y ELEGANCIA COMO SELLO CARACTERÍSTICO, EUGENIO GALLO FUE MUCHO MÁS QUE UN BUEN BARMAN CLÁSICO. DESPUÉS DE UNA VIDA DE MUCHOS LOGROS, LABORALES CUANTO PERSONALES, DEBIDO A LA GRAN ESTIMA QUE SUPO COSECHAR EN TODA LA GENTE QUE TUVO LA SUERTE DE TRATARLO, EUGENIO FALLECIÓ CUANDO EL 2006 ASOMABA. UN SENTIDO RECONOCIMIENTO, A TRAVÉS DEL RECUERDO DE SU OBRA Y DE SU PERSONALIDAD, BRINDA BAR & DRINKS A ESTE VERDADERO NOBLE CABALLERO DE LAS BARRAS Y LA COCTELERÍA CLÁSICA.

POR GASTÓN REGNIER (PUBLICADO EN BAR AND DRINKS N°25 – OTOÑO 2006)

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Profunda tristeza causó la desaparición física del muy querido y respetado Eugenio Gallo. Quien
junto al maestro “Pichín” Santiago Policastro fuera el mejor barman argentino de todos los tiempos, y sin dudas el mejor en el país los últimas 5 décadas, con una trayectoria impecable, se despidió definitivamente sin antes dejar un legado importantísimo a todos sus colegas. Hizo un culto de la profesión y formó “Señores” detrás de las barras. “Antes de saber hacer tragos, uno debe aprender a ser Señor”, solía decir.
Sus 48 años ininterrumpidos de carrera no fueron en vano. Con su estilo distintivo de agarrar la coctelera y batirla, Eugenio trabajó en la recordada confitería Alexandra, donde además era socio. Luego residió varios años en el Hotel Elevage y posteriormente en el Claridge, donde hacia el 2000 colgó definitivamente el smoking. También se desempeñó para importantes marcas de bebidas como Licores Bols, como barman “oficial” de Hiram Walker Argentina (luego Allied Domecq) por 17 años, desde 1964 a 1981, y para Martini en 2001, el que fue su última labor activa.
Quizás su punto más alto haya sido el título de Campeón en “Destreza Profesional” (técnica) por equipos en la Copa Mundial I.B.A. de Palma de Mallorca - España 1967, acompañado del 2° puesto en cata entre 80 participantes de 30 países. Este subcampeonato lo consiguió con su cóctel “Iberia”, bautizado así por el auspicio de la aerolínea española, cuya receta incluía vodka, ron “Pampero”, Cointreau, zumo de ananá y terminado con champagne.
No fue el único galardón de Gallo, también fue Campeón Argentino 1967 -clasificatorio al Mundial que ganó-, y Campeón Argentino 1969, clasificatorio al Mundial IBA de Italia ´69, donde estuvo en el Top 10.
Fue Jurado en torneos nacionales, y fue Presidente de AMBA, asociación de barmen de la cual con razón se alejó definitivamente los últimos tiempos, absolutamente disconforme como la amplia mayoría con la gestión provisoria del interventor Mato, interinamente a cargo después del también nefasto período de su antecesor Frechero.
Al jubilarse de la mítica barra del bar del Claridge Hotel, que heredó su mejor discípulo Oscar Chabrés, Eugenio llegó a dictar algunos cursos de coctelería con su colega y amigo del alma Rodolfo San. Quién mejor que este otro gran barman maestro para definir a la enorme figura desaparecida: “Eugenio fue único. Lo voy a mantener en el recuerdo. Lo tenía siempre que lo necesitaba alguien, para todas las cosas honestas y buenas. Como persona, una de las cosas que decía cuando dábamos clases era que para ser un buen barman, primero tiene que ser un buen señor. Así era él. Como otros buenos amigos-hermanos que tengo, como Raúl Echenique (campeón del mundo 1965) o Pichín, él era muy importante para mí y muchas veces fue un ejemplo de lealtad, de bondad y de servicio. Yo tendría para hablar mucho. Estuve con él los últimos días y momentos de su internación, haciendo fuerza para que no se vaya, pero hay cosas que uno no puede evitar.”
Tanto la calidad profesional como la rectitud de Eugenio eran bien apreciadas en todo el ambiente. También su solidaridad y predisposición hacia los demás. Esa misma que mostró cuando Bar & Drinks apenas era un proyecto, no había siquiera lanzado el N°1 como “Bar & Cocktails” hacia fines de 1999, y nos abrió las puertas de su famoso bar para brindarnos toda la ayuda necesaria, y hasta prestando un libro incunable suyo de coctelería.

Rodolfo San lo sabe más que nadie y cuenta cómo era: “Fue compañero, nada egoísta, siempre estaba predispuesto para los amigos, muchos buenos y leales, y otros que aprovecharon las oportunidades para abusar de su bondad. Pero él no se arrepentía nunca de hacer el bien.”
Nada menos que una amistad que durara 42 años los unió. “Lo conocí cuando se acercó a AMBA durante mi presidencia en 1963. No era socio pero tenía un gran respaldo de las empresas de bebidas. Cinzano le había pagado el pasaje para el Mundial IBA de Italia. Como hasta ese entonces las licoristas elegían a los barmen que preferían para competir, aunque AMBA realizara los certámenes nacionales. Eugenio tuvo el gran gesto de poner a disposición de la asociación ese pasaje aéreo, para que compita el que salía 1°. Le agradecí y acepté que vaya a Italia (terminó 5°). Ya en 1964 comenzaron a viajar a los Mundiales de IBA los campeones nacionales, con el viaje costeado por las empresas. Igual el presidente y el delegado de AMBA se lo pagaban de su bolsillo, y se iba para trabajar por los barmen del país, no como los últimos 30 años que solo fueron y siguen yendo hoy en día a pasear, nada más”, concluye serio Rodolfo. Así es como no llaman a elecciones nunca y se perpetúan en la conducción, lo que no pasaba en su época y la de Eugenio como presidentes.

En los años ´80, hubo un golpe que lo marcara negativamente al gran Eugenio en su vida: la muerte trágica de Adolfo, uno de sus 2 hijos, luego de un accidente de auto. Había seguido los pasos de su padre en el arte de elaborar finos cócteles, habiendo alcanzado con su "Adol-Mari" el 1° puesto en trago largo del 2° Certamen Latinoamericano de Coctelería 1978, celebrado en Caracas-Venezuela. “Cuando murió Adolfo, como un destino de la vida, también estuve en sus últimos momentos en el hospital y lo cuidé como si fuera hijo mío. Solo reaccionó una vez para apretarme la mano, como en una despedida, algo que no pudo hacer con sus padres. Desde entonces, Eugenio comenzó a perder vitalidad”, nos comentó Rodolfo. La partida de su esposa en 2001 acentuó esa caída, y sin renovados bríos para salir adelante, Eugenio también fue partiendo.


GALLITO
“EL MAGO”
GRAN BARMAN Y GRAN SEÑOR

GLORIAS DE SIEMPRE
Entrevista a Eugenio Gallo

BAR & COCKTAILS (HOY BAR & DRINKS) SIGUE HOMENAJEANDO A QUIENES ESCRIBIERON LAS PÁGINAS MÁS GLORIOSAS DE LA COCTELERÍA Y QUE SIGUEN HACIÉNDOLO. EN ESTE NÚMERO, UNO DE LOS BARMEN ARGENTINOS MÁS DESTACADOS DE TODOS LOS TIEMPOS, EUGENIO GALLO O “GALLITO” COMO LE DICEN (YA FALLECIDO EN ENERO DE 2006), NOS PERMITIÓ ADMIRAR SU PROFESIONAL TRABAJO ANTES DEL RETIRO, LUEGO DE 48 AÑOS ININTERRUMPIDOS DETRÁS DE UNA BARRA. EL HOTEL CLARIDGE DE BUENOS AIRES PUDO DISFRUTAR ESTOS ÚLTIMOS 7 AÑOS DE LA MAGIA DE ESTE BARMAN, VERDADERO CAMPEÓN MUNDIAL DE COCTELERÍA Y SOBRE TODO UN GRAN SEÑOR.

POR GASTÓN REGNIER (PUBLICADO EN BAR AND DRINKS N°2 – OTOÑO 2000)

¿Cómo fueron sus comienzos?
Papá era gallego inmigrante y mamá egipcia, hija de italianos. Se conocieron en Argentina. España papá, Italia y Egipto mamá, Armenia mi suegro, qué cocktail! Será por eso que soy barman... je je. Comencé a los 25 años en 1952, en el Club Náutico San Isidro donde trabajé 5 años, aprendiendo coctelería mirando, practicando y leyendo.

¿Cuándo empezó a relacionarse con sus colegas?
En 1963 trabajaba en “Alexandra” y me convocó CINZANO para ir al mundial de I.B.A. en Italia (salí 5to). Al asociarme a AMBA para ir, conocí a excelentes profesionales: Rodolfo San (presidente y gran amigo), Manolete otro grande...

¿Las empresas elegían al barman que iba al mundial?
Hasta 1964 sí, pero ese año se votó en AMBA que todos los representantes argentinos debían clasificar en un torneo nacional, que se implementó para el Mundial en Argentina del 65’.

¿Ud. fue campeón del mundo?
Exacto. Gané el torneo argentino en 1967 con el cocktail “Aniversario” clasificando al mundial de Palma de Mallorca (España) con 80 participantes de 30 países, adheridos a IBA. Salí campeón en la categoría Destreza Profesional, que era lo que me interesaba. Y en la categoría Trago Largo subcampeón con uno llamado “Iberia” ya que la aerolínea española me lo pidió. Fíjese hasta dónde llegaba el apoyo de las grandes empresas.

¿Que contenía ese trago?
Una parte de Vodka, una de Ron Pampero de Pichín, COINTREAU y Jugo de ananá; batido y terminado con champagne. Al terminar hubo un murmullo en el salón, porque los jurados que degustaban 3 mm. de cada trago, del mío habían bebido todo. Sobre 24 puntos hice 23 pero me superó el español, quien se llevó las dos copas. El único que me premió fue el Sr. Max COINTREAU con un Dupont de oro, porque utilicé su licor en el trago.

Era perfecto el trago del español. . .
Claro...estaba en España (risas). Siempre hay una ayudita para el local.

¿Esta fue su última participación?
No, en 1969 volví a ganar el nacional y fui al mundial de Italia nuevamente. Estuve entre los 10 primeros. Cuando regresé fui presidente de AMBA. También viajé al mundial de Japón 70’, presidiendo la delegación con 3 competidores argentinos. Era evidente que recibíamos un apoyo notable de todas las licoreras.

¿Cuántos participaban en el campeonato nacional?
Entre 200 y 220 barmen, todos afiliados a AMBA. Organizábamos una gran evento con 2 mil personas, como hicimos en Harrod’s, con 26 stands de empresas. Allí hacíamos la final entre los 12 clasificados.

¿Es verdad que en Italia conoció a GANCIA y a CINZANO?
Estuve en el castillo del conde GANCIA y tuve el privilegio de recibir su invitación a comer allí. También conocí su fábrica en Villa Caneli, cerca de Asti. Era muy buena persona y quería mucho a los barmen argentinos. También conocí al Conde Marone Cinzano y a su padre Enrico, en Santa Victoria de Alba (Italia) en el 63’. Apoyaban generosamente a los barmen mundialistas.

¿Cómo solventaban los costos de las delegaciones extranjeras en un mundial?
Gracias a las empresas licoreras que apostaban y apoyaban al sector. Era muy costoso organizar un mundial. En 1965 vinieron 17 países que se alojaron en el Hotel Claridge: 120 personas durante 2 semanas. Cuando fuimos a pagarle al dueño fundador nos dijo: “No muchachos. Esta es una donación del Hotel Claridge a la institución de los barmen argentinos”. Le entregamos una plaqueta en agradecimiento.

¿Entonces tenían una excelente relación con las empresas e industrias licoreras nacionales?
Seguro. Las empresas son el motor del sector y no deberían dudar en apoyar todas las iniciativas viables en este sentido, como la de su revista. Cuando era presidente de AMBA convocaba a las empresas para el campeonato nacional. Reuníamos en un lunch en AMBA a 50 representantes, y al final eran 30 los que apoyaban con productos y dinero. En los eventos les dábamos un stand p.e. Así juntábamos dinero para solventar el viaje al mundial, donde debían utilizar productos nacionales y así promocionarlos.

Era la época de oro de la industria...
Fue la mejor época, pero los tiempos han cambiado. Hoy no conozco a ningún gerente o director de ninguna empresa y antes hasta el último vendedor. Estos tenían relación con los barmen y apoyaban a los bares y restaurantes.

¿Trabajó para alguna empresa?
Fui barman oficial de Hiram Walker Argentina (luego Allied Domecq, hoy Pernod Ricard) 17 años, del 64’ al 81’. El apoyo de las empresas era bastante importante. Después me contrató Licores Bols, y trabajé 5 años haciendo degustaciones.

¿Cree que hay un resurgimiento del cocktail?
Si pero no del clásico. Cuando se trabaja en una barra como la del Claridge, se atienden clientes de diferentes países y debe saberse los 65 tragos internacionales determinados por I.B.A., que hoy son 115 y se elaboran de igual manera en todo el mundo. Si a un cocktail le pone una gotita de otra cosa queda mejor, pero no es el que el cliente pidió. Por eso es más fácil hacer uno personal que uno internacional, porque el suyo nunca puede estar mal hecho, a lo sumo puede no gustar. Si el cliente pide una novedad cuenta la inspiración del barman, que sin cambiarle el gusto a un cocktail internacional lo haga diferente. A veces los hago con proporciones distintas aunque hay que ser considerado para que el cliente no salga tambaleando.

¿Cómo debe ser la relación con el cliente?
Está prohibida la política, la religión... Saber de su vida es importante y sobre todo sus gustos. Pero mientras se trabaja hay que tratar a todos por igual.

¿Comparte entonces lo que dice Pichín: “Haz del cliente un amigo y no del amigo un cliente”?
Por supuesto. El fue un gran profesional, muy hábil, capaz y creativo. Recuerdo que en una reunión de 23 países, en una mesa ovalada en lugar de poner un cartelito con los nombres para ubicarse, hizo los 23 cócteles con la bandera de cada país, la argentina inclusive. Esos tragos se logran por la densidad de cada bebida y Pichín era un especialista.

¿Qué piensa de esta profesión?
La calidad de persona, el trato, la educación y la prolijidad son importantísimas. Antes de saber hacer tragos uno debe aprender a ser señor. Si hace los mejores tragos no va a tener clientes si es mala persona.

¿Qué se necesita para ser barman y qué recomienda a los que se inician?
Este trabajo es 80% práctica y 20% teoría. No tomen la profesión para volverse millonarios, sino como un trabajo más pero que lo quieran.

¿Ud. capacita o tiene alumnos?
Di clases en la Escuela Superior de Hotelería. Me gustó siempre enseñarles a mis ayudantes, que aprenden porque no les escondo nada. Antes había en todas las barras un barman que enseñaba a 4 o 5 compañeros. Hoy no es así pero hay escuelas y cursos. Me buscaron del Hotel Hyatt (hoy Four Seasons) y del Panamericano para dar clases a sus barmen. Estoy a punto de retirarme y me gustaría enseñar con Rodolfo San, dos veces por semana. Qué le parece...?
Sería un éxito enorme y desde ya cuente con nosotros.

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